Digisexuales, una tendencia que crece

El avance de la tecnología también se registra en el mundillo del placer sexual. Lentamente comienzan a instalarse los robots dentro de la cama y las personas interactúan cada vez más seguido con las máquinas para pasar un buen momento. Es así como se ha llegado a un nuevo término que define una tendencia que crece los “digisexuales”. Se trata de aquellas personas cuya “identidad sexual primaria proviene del uso de la tecnología”.

Una tendencia que crece

Desde la pornografía vista por internet hasta los robots con los que se mantiene algún tipo de relación sexual, las máquinas ya forman parte del placer de las personas desde hace rato. Sin embargo, recientemente se han manifestado circunstancias que plantean otro tipo de vínculo entre el sexo y la tecnología.

En Europa ya hay varios “burdeles de muñecas sexuales” que ofrecen sexo con los aparatos a cambio de dinero. ¿Se aproxima una crisis para la prostitución cómo la conocíamos hasta ahora?

La empresa “Lovedoll” quiso acercar su producto a los consumidores y en la ciudad de Gateshead en Inglaterra, se abrió el primer prostíbulo de muñecas sexuales.

Su valor es de 2.800 dólares y semejante costo ahuyentaba a la amplia clientela de estas muñecas. Y al ver que la venta no avanzaba como esperaban, dieron un volantazo: por sólo 140 dólares la hora y con la posibilidad de elegir a la amante plástica que más le guste los “amantes” de las muñecas podrán probarlas de cerca.

La experiencia de placer con las chicas de plástico incluye un cuarto que cuenta con una cama doble, preservativos, lubricantes y, por supuesto, la muñeca a elección. Al acabarse la hora, el cliente, en caso de quedar satisfecho, podrá adquirir a la muñeca que utilizó. Esta clase de lugares han tenido réplicas en otras ciudades del viejo continente.

Ya existen robots con cuentas en las redes sociales.

También hay chicas robóticas con cuentas de Tinder. Harmony es una sexbot de la compañía Realbotix que abrió una cuenta en Tinder con un mensaje nada ambiguo: “Hola. Soy una robot anatómicamente correcta y sexualmente competente con la más avanzada inteligencia artificial. Estoy en Tinder para encontrar a chicos interesados en mí”.

Contra todo pronóstico la chica plástica tuvo éxito instantáneo. Junto al texto, la humanoide publicó tres fotos donde se puede observar su voluptuosa anatomía, y consiguió decenas de pretendientes en apenas minutos en la red social de citas.

Cada vez más personas llegarán a identificarse como ‘digisexuales’, es decir, personas cuya identidad sexual primaria proviene del uso de la tecnología.

Digisexual

La publicación fue parte de un experimento realizado por el director Jimmy Mehiel para su documental “I Want My Sex Machine”, que tratará sobre cómo están cambiando las costumbres sexuales con la introducción de estos robots.

Según contó Mehiel a Daily Star, el experimento duró dos horas, en las que Harmony consiguió 92 eventuales pretendientes. “El verdadero experimento, sin embargo, fue cuando respondí a todos los que habían hecho ‘match’ con un simple mensaje: ‘una pregunta: ¿tendrías sexo con una robot?'”, explicó.

​Si bien entre las respuestas recibió algunos insultos, de las 57 personas que contestaron su pregunta 32 personas (el 56%) admitieron que lo harían.

De acuerdo con un estudio hecho por un grupo de investigadores de la Universidad de Manitoba, Canadá, a medida que las tecnologías sexuales avancen, “cada vez más personas llegarán a identificarse como ‘digisexuales’, es decir, personas cuya identidad sexual primaria proviene del uso de la tecnología”.

Digisexual

De acuerdo con el ingeniero Adrian David Cheok, de la Universidad de Londres, en parte esta tendencia está en crecimiento porque en un futuro será más fácil y “más conveniente” tener sexo con un robot, pues “podrás tener exactamente el tipo de sexo que quieras. Ese será el futuro”. “Tendremos más sexo con nuestros robots y el siguiente caso será el amor”.

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Tomado de El Clarin

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